Que bien Ignacio, me encanta leer que, como yo, hay personas a las que les gusta comer en Horcher.
En mi caso, como el de muchos pensionistas que nos hemos acostumbrado a los lujos que ya no nos podemos permitir, en mi caso digo, solo puedo ir dos veces al año cuando cobramos la paga.
Si hay pensionistas en este foro, seguro que saben que el mes de junio es uno de esos meses mágicos en que, con la paga, podemos hacer parte de la magia que practicábamos en el pasado.
Así que, Don Ignacio, me acaba usted de joder el día (con perdón) con esa noticia que me ha dado de que cierran hasta septiembre.
Pues no se que voy a hacer, yo le pongo mucha voluntad a las cosas y a atrevido no me gana nadie. Tan es así, que hace unas semanas fuimos a un restaurante de campanillas, situado en un palacio del barrio de Salamanca, por el que un señor mexicano ha pagado 50 millones de euros.
La cifra me impresiono y me dije, si alguien se gasta ese dineral en acondicionar un palacio y convertirlo en restaurante, la comida tiene que ser la pera.
Pero no, no fue así, la cocina regulin, pero lo que nos impresiono desfavorablemente a mi mujer y a mi es que, retirados ya los platos, apareció una señorita bajita con un trapo chorreando agua y le dio un fregado a la mesa que tardo casi diez minutos en secarse.
Como no nos atrevíamos a poner los codos en la mesa, esperamos estoicamente a que la mesa dejara de chorrear, pedimos la cuenta y , como en el soneto de Cervantes “ Incontinente, calo el chapeo, requirió la espada, miro al soslayo, fuese, y no hubo nada “
De lo que me hace reflexionar que la vida lleva a perdernos, encontrar, aferrarnos, soltar.. En lo concreto, gracias por esas referencias culturales que se deslizan cada domingo.
Qué casualidad. Leí esto justo ayer en uno de los diarios (el del 97) de Trapiello: “Matisse es un pintor para decoradores y modistos, como Vasarely era un pintor para las fulanas de la Costa Fleming”.
Por lo demás, como siembre. fantástico artículo. Muchas gracias y ánimo
Me ha gustado la imagen del parque. A veces la desorientación no consiste en perder el camino, sino en descubrir que el camino ha cambiado mientras estábamos distraídos leyendo. Algo parecido ocurre con ciertos restaurantes: cada vez tienen más relato y menos salsa.
Que bien Ignacio, me encanta leer que, como yo, hay personas a las que les gusta comer en Horcher.
En mi caso, como el de muchos pensionistas que nos hemos acostumbrado a los lujos que ya no nos podemos permitir, en mi caso digo, solo puedo ir dos veces al año cuando cobramos la paga.
Si hay pensionistas en este foro, seguro que saben que el mes de junio es uno de esos meses mágicos en que, con la paga, podemos hacer parte de la magia que practicábamos en el pasado.
Así que, Don Ignacio, me acaba usted de joder el día (con perdón) con esa noticia que me ha dado de que cierran hasta septiembre.
Pues no se que voy a hacer, yo le pongo mucha voluntad a las cosas y a atrevido no me gana nadie. Tan es así, que hace unas semanas fuimos a un restaurante de campanillas, situado en un palacio del barrio de Salamanca, por el que un señor mexicano ha pagado 50 millones de euros.
La cifra me impresiono y me dije, si alguien se gasta ese dineral en acondicionar un palacio y convertirlo en restaurante, la comida tiene que ser la pera.
Pero no, no fue así, la cocina regulin, pero lo que nos impresiono desfavorablemente a mi mujer y a mi es que, retirados ya los platos, apareció una señorita bajita con un trapo chorreando agua y le dio un fregado a la mesa que tardo casi diez minutos en secarse.
Como no nos atrevíamos a poner los codos en la mesa, esperamos estoicamente a que la mesa dejara de chorrear, pedimos la cuenta y , como en el soneto de Cervantes “ Incontinente, calo el chapeo, requirió la espada, miro al soslayo, fuese, y no hubo nada “
No te fíes de lo que cuesta, mejor hacerlo de lo que vale.
Se quedarían sin presupuesto para manteles...se ha convertido en una manía.
Hay nostalgias que entran por la memoria, y otras, más peligrosas, por las papilas. Esta pertenece sin duda a la segunda categoría
El calor pasará, y tantas otras cosas pasarán...pero lo que hemos vivido, eso, no pasará.
¿Podría conformarse con ir a Alcotán? No digo que vaya a olvidar a Horcher, pero mientras tanto…
..."de aquello que en su día conocimos como Europa...", dice.
Sin embargo, siempre nos quedará París..., a pesar de los pesares.
Ánimo.
De lo que me hace reflexionar que la vida lleva a perdernos, encontrar, aferrarnos, soltar.. En lo concreto, gracias por esas referencias culturales que se deslizan cada domingo.
Qué casualidad. Leí esto justo ayer en uno de los diarios (el del 97) de Trapiello: “Matisse es un pintor para decoradores y modistos, como Vasarely era un pintor para las fulanas de la Costa Fleming”.
Por lo demás, como siembre. fantástico artículo. Muchas gracias y ánimo
Me alegra no estar solo en esto.
Me ha gustado la imagen del parque. A veces la desorientación no consiste en perder el camino, sino en descubrir que el camino ha cambiado mientras estábamos distraídos leyendo. Algo parecido ocurre con ciertos restaurantes: cada vez tienen más relato y menos salsa.
A veces nos perdemos sin movernos, en efecto.